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Posts Tagged ‘Paul Bettany’

Muerto el Rey Guillermo IV, y al haber cumplido ya los 17 años de edad, en 1831 la joven princesa Alexandrina se convertiría en la Reina Victoria, cuyos logros económico-sociales fueron de suma importancia para su gente, quienes veían al monarca como un señor elevado en un trono de lujo.
Sin embargo, tal como reza el título de la obra, esta película se concentra en aquellos primeros años de gobierno de la joven reina Victoria y en aquellos años previos a la coronación, en los cuales se ensalzan con las confabulaciones palaciegas para quedarse con el trono de Inglaterra.
Magníficamente interpretada por Emily Blunt, la película nos entrega ciertos atisbos vedados al ojo profano y común, que nos ofrecidos como espectadores privilegiados de este mundo a la vez fastuoso y corrupto, del cual mucho habrá aportado la Duquesa de York, Sarah Ferguson, como una de las productoras de la historia.
Es así como recorremos la diégesis acompañando a una adolescente que se pregunta por qué es tan diferente a las demás y del por qué de su excesiva protección, que la lleva, incluso a ser el centro de drásticas medidas de seguridad.
Es aquí donde hace entrada en escena el Príncipe Alberto (Rupert Friend), quien como Victoria se ve acosado por su tío, el Rey de Bélgica, para que gane el favor de la posible próxima soberana. Es por dichas similitudes de comportamiento que unen a los jóvenes príncipes que intentarán llevar una relación prevista por el fracaso.
Nos encontramos con que, basados en los hechos reales de la vida de la Reina Victoria I, esta película bordea entre el ímpetu adolescente de sus protagonistas y las ansias de poder de todo bando y pariente imaginado a lo largo y ancho de Europa; sobresaliendo en el fuerte carácter de la soberana y sus ganas de construir una Inglaterra más justa para con sus necesitados.
Lamentablemente la película se estanca en aquellos primeros años de pre y post reinado, dejándonos sólo con una aviso en los intertítulos de los logros personales y políticos de la reina.
La Joven Victoria se nos muestra como un drama juvenil, lleno de farándula palaciega, intentando lograr los niveles que dejó Isabel: la reina virgen. Quizás sea necesario una secuela, como la de Isabel: los años dorados (ambas magistralmente protagonizadas por Cate Blanchet).

Muerto el Rey Guillermo IV, y al haber cumplido ya los 17 años de edad, en 1831 la joven princesa Alexandrina se convertiría en la Reina Victoria, cuyos logros económico-sociales fueron de suma importancia para su gente, quienes veían al monarca como un señor elevado en un trono de lujo.
Sin embargo, tal como reza el título de la obra, esta película se concentra en aquellos primeros años de gobierno de la joven reina Victoria y en aquellos años previos a la coronación, en los cuales se ensalzan con las confabulaciones palaciegas para quedarse con el trono de Inglaterra.
Magníficamente interpretada por Emily Blunt, la película nos entrega ciertos atisbos vedados al ojo profano y común, que nos ofrecidos como espectadores privilegiados de este mundo a la vez fastuoso y corrupto, del cual mucho habrá aportado la Duquesa de York, Sarah Ferguson, como una de las productoras de la historia.
Es así como recorremos la diégesis acompañando a una adolescente que se pregunta por qué es tan diferente a las demás y del por qué de su excesiva protección, que la lleva, incluso a ser el centro de drásticas medidas de seguridad.
Es aquí donde hace entrada en escena el Príncipe Alberto (Rupert Friend), quien como Victoria se ve acosado por su tío, el Rey de Bélgica, para que gane el favor de la posible próxima soberana. Es por dichas similitudes de comportamiento que unen a los jóvenes príncipes que intentarán llevar una relación prevista por el fracaso.
Nos encontramos con que, basados en los hechos reales de la vida de la Reina Victoria I, esta película bordea entre el ímpetu adolescente de sus protagonistas y las ansias de poder de todo bando y pariente imaginado a lo largo y ancho de Europa; sobresaliendo en el fuerte carácter de la soberana y sus ganas de construir una Inglaterra más justa para con sus necesitados.
Lamentablemente la película se estanca en aquellos primeros años de pre y post reinado, dejándonos sólo con una aviso en los intertítulos de los logros personales y políticos de la reina.
La Joven Victoria se nos muestra como un drama juvenil, lleno de farándula palaciega, intentando lograr los niveles que dejó Isabel: la reina virgen. Quizás sea necesario una secuela, como la de Isabel: los años dorados (ambas magistralmente protagonizadas por Cate Blanchet).

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Dios ha perdido la fe en su creación y, así como muchos lo han querido asesinar (metafísicamente hablando), el caballero ha lanzado el Apocalípsis sobre la humanidad. De historia simple sin arrugar, la única esperanza que tenemos es el nacimiento de un salvador a quien el Señor envía a eliminar de manos de su General el ángel Miguel, quien, no obstante, se niega a obedecer y emprende la misión de su vida: defender al crío por venir.
Pero el pequeño no está solo. Su madre trabaja de mesera en un tugurio abandonado en el desierto (al medio de la nada, obvio) llamado Paradise Falls, donde llega Miguel, armado hasta los dientes (si, los ángeles caídos disparan sus buenos cañones) dispuesto a todo por eliminar la amenaza que se cierne… hasta que debe enfrentarse al mismo Gabriel que baja para aleccionarlo.
Legión de Ángeles es una de esas películas que te llama desde el mismísimo trailer con su entretenida idea, sus conocidos actores y su atmósfera entre horror y aventuras. Pero sólo se queda ahí, en el sneak peak de la historilla.
Lamentablemente los realizadores (Scott Steward, su director junto al guionista Peter Schink) se han farreado una enorme oportunidad al darle más importancia a las balas corridas que a la trama mesiánica del intento, ya que teniendo tanto de donde aferrarse se deciden hacer una versión de un Rambo alado.
Con un elenco de primera tirando para segunda, liderado por Paul Bettany como Michael, seguido por Dennis Quaid y Charles S. Dutton (en dos papeles totalmente de sobra), más un Kevin Durand (Metin Keamy en Lost) como el arcángel Gabriel, Legión de Ángeles nos deja sólo con una profunda reflexión otorgada por Mr. Quaid: “Yo ni siquiera creo en Dios” Micheal: “Él tampoco cree en ti, Bob”.
Lo que es yo, ni siquiera creo en una posible resurrección de esta película.
Buen trailer, pésima película.

Dios ha perdido la fe en su creación y, así como muchos lo han querido asesinar (metafísicamente hablando), el caballero ha lanzado el Apocalípsis sobre la humanidad. De historia simple sin arrugar, la única esperanza que tenemos es el nacimiento de un salvador a quien el Señor envía a eliminar de manos de su General el ángel Miguel, quien, no obstante, se niega a obedecer y emprende la misión de su vida: defender al crío por venir.
Pero el pequeño no está solo. Su madre trabaja de mesera en un tugurio abandonado en el desierto (al medio de la nada, obvio) llamado Paradise Falls, donde llega Miguel, armado hasta los dientes (si, los ángeles caídos disparan sus buenos cañones) dispuesto a todo por eliminar la amenaza que se cierne… hasta que debe enfrentarse al mismo Gabriel que baja para aleccionarlo.
Legión de Ángeles es una de esas películas que te llama desde el mismísimo trailer con su entretenida idea, sus conocidos actores y su atmósfera entre horror y aventuras. Pero sólo se queda ahí, en el sneak peak de la historilla.
Lamentablemente los realizadores (Scott Steward, su director junto al guionista Peter Schink) se han farreado una enorme oportunidad al darle más importancia a las balas corridas que a la trama mesiánica del intento, ya que teniendo tanto de donde aferrarse se deciden hacer una versión de un Rambo alado.
Con un elenco de primera tirando para segunda, liderado por Paul Bettany como Michael, seguido por Dennis Quaid y Charles S. Dutton (en dos papeles totalmente de sobra), más un Kevin Durand (Metin Keamy en Lost) como el arcángel Gabriel, Legión de Ángeles nos deja sólo con una profunda reflexión otorgada por Mr. Quaid: “Yo ni siquiera creo en Dios” Micheal: “Él tampoco cree en ti, Bob”.
Lo que es yo, ni siquiera creo en una posible resurrección de esta película.
Buen trailer, pésima película.

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