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Posts Tagged ‘Jennifer Connelly’

Hace unos años atrás, en el Séptimo Vicio (un muy buen programa con un odioso conductor) me encontré con un maravilloso corto titulado simplemente 9. Al ver el nombre de Bekmambetov en pantalla, sosamente se lo atribuí a él (la estética es muy parecida a sus películas de guardianes que ya revisamos someramente acerca de Wanted. Así que cuando sale la noticia de este largo… sencillamente me sorprendí. ¿No lo había visto ya?
Partamos manifestando que, si bien el rey indiscutido es Pixar (como industria con los mejores animadores que no han experimentado todavía el fracaso), las demás, como Dreamworks se queda en la vereda del frente esperando a brazos cruzados por el año en que el estudio de la lamparita no saque un largo de animación.
Aclaro: no es que me disgusten las películas de los otros estudios, sino que como corpus fílmico, Pixar rompe esquemas… o los reinventa. Todos adoramos a Shrek y a los pingüinos de Madagascar, pero la hipertextualidad o transtextualidad de Wall-E es casi insuperable.
Así están las cosas. Cada industria velando por sus intereses, cuando de repente y a mitad de la calle pasa una obra como 9, postapocalípticas como pocas y suculentamente simbólica.
La historia es la de 9, el último de una serie de pequeños muñecos de trapo, metal y madera, con vida propia viviendo en el mundo después del apocalípsis, después del exterminio de la raza humana y de la utilidad de las máquinas. Sin embargo, 9 despierta solo descubriendo quien es, cuando se encuentra con sus otros “hermanos” o versiones (8 en total, se entiende), y poco a poco va comprendiendo su misión en esta vida.
Como decía, la sutil carga simbólica de esta película es, quizás, su mayor atributo, uno que arriesga ir más allá para los entendidos incluso que la carga valórica de la misma.
Ojo con el señor Shane Acker, autor del largo. Sólo nos queda esperar más entregas de gran calidad tanto de factura como de contenido.
Nunca una película de idea tan simple pudo ser tan compleja y entretenida.
Hasta el próximo año.

Hace unos años atrás, en el Séptimo Vicio (un muy buen programa con un odioso conductor) me encontré con un maravilloso corto titulado simplemente 9. Al ver el nombre de Bekmambetov en pantalla, sosamente se lo atribuí a él (la estética es muy parecida a sus películas de guardianes que ya revisamos someramente acerca de Wanted. Así que cuando sale la noticia de este largo… sencillamente me sorprendí. ¿No lo había visto ya?
Partamos manifestando que, si bien el rey indiscutido es Pixar (como industria con los mejores animadores que no han experimentado todavía el fracaso), las demás, como Dreamworks se queda en la vereda del frente esperando a brazos cruzados por el año en que el estudio de la lamparita no saque un largo de animación.
Aclaro: no es que me disgusten las películas de los otros estudios, sino que como corpus fílmico, Pixar rompe esquemas… o los reinventa. Todos adoramos a Shrek y a los pingüinos de Madagascar, pero la hipertextualidad o transtextualidad de Wall-E es casi insuperable.
Así están las cosas. Cada industria velando por sus intereses, cuando de repente y a mitad de la calle pasa una obra como 9, postapocalípticas como pocas y suculentamente simbólica.
La historia es la de 9, el último de una serie de pequeños muñecos de trapo, metal y madera, con vida propia viviendo en el mundo después del apocalípsis, después del exterminio de la raza humana y de la utilidad de las máquinas. Sin embargo, 9 despierta solo descubriendo quien es, cuando se encuentra con sus otros “hermanos” o versiones (8 en total, se entiende), y poco a poco va comprendiendo su misión en esta vida.
Como decía, la sutil carga simbólica de esta película es, quizás, su mayor atributo, uno que arriesga ir más allá para los entendidos incluso que la carga valórica de la misma.
Ojo con el señor Shane Acker, autor del largo. Sólo nos queda esperar más entregas de gran calidad tanto de factura como de contenido.
Nunca una película de idea tan simple pudo ser tan compleja y entretenida.
Hasta el próximo año.

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Una gigantesca esfera se ha posado sobre el Central Park, en pleno Manhattan, ante las impávidas miradas de miles de personas que no saben qué es ni de donde viene. Un puñado de selectos científicos, entre ellos Helen Benson (Jennifer Connelly), han sido reunidos por el gobierno de los Estados Unidos, para llegar a una explicación de lo que se suponía era un meteorito que chocaría contra la Tierra. No obstante, desde la esfera emerge un cuerpo humanoide que es trasladado a investigación. Su nombre es Klaatu (Keanu Reeves) y viene a darnos una noticia: la Tierra será destruida si continuamos dañándola.

El Día en que la Tierra se Detuvo es el remake de la película del mismo nombre de 1951 y en la que Klaatu acechaba con la misma amenaza, pero con distinto motivo: la imparable violencia entre naciones. Claro, hace más de 50 años los E.U.A. estaban iniciando su Guerra Fría, y el poderío militar de los grandes poderes era impresionante (obviamente no como ahora), pero el miedo a una hecatombe nuclear era sumamente mayor. Hoy las cosas han cambiado, los tratados de desarme atómico se han cumplido (o eso esperamos) y la colaboración entre los que alguna vez fueron enemigos, se ha estrechados en los días de la globalización. No obstante, y aprovechando la crisis medio ambiental, la nueva versión de un clásico de la Ciencia Ficción, vuelve sugerente a nuestro futuro como raza humana.

012

Pero tanto el espectador como el propio hombre se encuentra llano a los miedos de esta naturaleza. Ya pasaron los días de efectos como los del radioteatro de Wells y su versión de la Guerra de los Mundos. Me atrevo a decir que estamos curtidos frente a esta clase de pavor.

Y si de remakes estamos hablando, la versión de la Guerra de los Mundos de Steven Spielberg supera con creces a este remake que se basa en una temática tan compleja como trillada y que sustenta su espectacularidad en la explicación de las esferas como naves espaciales versus los platillos voladores de la original, en la forma en que se muestra la soberbia del gobierno de los Estados Unidos, y en la gradilocuencia de sus efectos especiales.

022

Quiero basar mi ponencia de los errores de esta cinta tomando en cuenta la versión del remake de Spielberg en vez de la película original de 1951, ya que estamos hablando no del pasado sino de un presente revisionado en dos versiones adaptadas. Y es por ello que Guerra de los Mundos es suprema en el instante en que Spielberg le agrega lo que a la versión original le faltaba: el espanto al volver ser atacados después del 11 de septiembre y a la relación entre padres e hijos en un momento de plena supervivencia.

El Día en  que la Tierra se Detuvo contaba con esa relación de humanidad entre sus personajes, y el leit motiv de que, a pesar de todos nuestros defectos, el ser humanos es en esencia perfectible, la hacía un film que predominaba sobre las fantásticas odiseas de la época. Y esto es dado por echo en 2008. Es sólo esbosado, y se le entrega mucha más importancia a lo que nos pasará si es que no cambiamos nuestro modo de vida. Una suerte de parche antes de la herida.

034

El Día en que la Tierra se detuvo llega tarde en el momento en que la problemática medioambiental cada vez deja de ser menos importante en lo mediático, y sólo queda como un film de matiné para disfrutar de lo prolíjo de sus CGIs que es lo que realmente se roba la película.

No es una obra aburrida, te mantiene en el qué pasará, pero cuando finaliza la sensación de poco gusto queda saboreando en el paladar fílmico. Si quieren ir a entretenerse, esta es la peli que están buscando. Si quieren algo más, arrienden Guerra de los Mundos revisitada por Spielberg.

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