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Posts Tagged ‘Elijah Wood’

Hace unos años atrás, en el Séptimo Vicio (un muy buen programa con un odioso conductor) me encontré con un maravilloso corto titulado simplemente 9. Al ver el nombre de Bekmambetov en pantalla, sosamente se lo atribuí a él (la estética es muy parecida a sus películas de guardianes que ya revisamos someramente acerca de Wanted. Así que cuando sale la noticia de este largo… sencillamente me sorprendí. ¿No lo había visto ya?
Partamos manifestando que, si bien el rey indiscutido es Pixar (como industria con los mejores animadores que no han experimentado todavía el fracaso), las demás, como Dreamworks se queda en la vereda del frente esperando a brazos cruzados por el año en que el estudio de la lamparita no saque un largo de animación.
Aclaro: no es que me disgusten las películas de los otros estudios, sino que como corpus fílmico, Pixar rompe esquemas… o los reinventa. Todos adoramos a Shrek y a los pingüinos de Madagascar, pero la hipertextualidad o transtextualidad de Wall-E es casi insuperable.
Así están las cosas. Cada industria velando por sus intereses, cuando de repente y a mitad de la calle pasa una obra como 9, postapocalípticas como pocas y suculentamente simbólica.
La historia es la de 9, el último de una serie de pequeños muñecos de trapo, metal y madera, con vida propia viviendo en el mundo después del apocalípsis, después del exterminio de la raza humana y de la utilidad de las máquinas. Sin embargo, 9 despierta solo descubriendo quien es, cuando se encuentra con sus otros “hermanos” o versiones (8 en total, se entiende), y poco a poco va comprendiendo su misión en esta vida.
Como decía, la sutil carga simbólica de esta película es, quizás, su mayor atributo, uno que arriesga ir más allá para los entendidos incluso que la carga valórica de la misma.
Ojo con el señor Shane Acker, autor del largo. Sólo nos queda esperar más entregas de gran calidad tanto de factura como de contenido.
Nunca una película de idea tan simple pudo ser tan compleja y entretenida.
Hasta el próximo año.

Hace unos años atrás, en el Séptimo Vicio (un muy buen programa con un odioso conductor) me encontré con un maravilloso corto titulado simplemente 9. Al ver el nombre de Bekmambetov en pantalla, sosamente se lo atribuí a él (la estética es muy parecida a sus películas de guardianes que ya revisamos someramente acerca de Wanted. Así que cuando sale la noticia de este largo… sencillamente me sorprendí. ¿No lo había visto ya?
Partamos manifestando que, si bien el rey indiscutido es Pixar (como industria con los mejores animadores que no han experimentado todavía el fracaso), las demás, como Dreamworks se queda en la vereda del frente esperando a brazos cruzados por el año en que el estudio de la lamparita no saque un largo de animación.
Aclaro: no es que me disgusten las películas de los otros estudios, sino que como corpus fílmico, Pixar rompe esquemas… o los reinventa. Todos adoramos a Shrek y a los pingüinos de Madagascar, pero la hipertextualidad o transtextualidad de Wall-E es casi insuperable.
Así están las cosas. Cada industria velando por sus intereses, cuando de repente y a mitad de la calle pasa una obra como 9, postapocalípticas como pocas y suculentamente simbólica.
La historia es la de 9, el último de una serie de pequeños muñecos de trapo, metal y madera, con vida propia viviendo en el mundo después del apocalípsis, después del exterminio de la raza humana y de la utilidad de las máquinas. Sin embargo, 9 despierta solo descubriendo quien es, cuando se encuentra con sus otros “hermanos” o versiones (8 en total, se entiende), y poco a poco va comprendiendo su misión en esta vida.
Como decía, la sutil carga simbólica de esta película es, quizás, su mayor atributo, uno que arriesga ir más allá para los entendidos incluso que la carga valórica de la misma.
Ojo con el señor Shane Acker, autor del largo. Sólo nos queda esperar más entregas de gran calidad tanto de factura como de contenido.
Nunca una película de idea tan simple pudo ser tan compleja y entretenida.
Hasta el próximo año.

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Por fin la última película de Álex de la Iglesia. Esta vez basada en una novela de Jorge Guerricaechevarría, el gordo nos deleitaría con un elenco de lujo: John Hurt, Elijah Wood y Leonor Watling entre otros conocidos. Llega el día de la función y no paro de rememorar Acción Mutante, El Día de la Bestia y, por sobre todo, Muertos de Risa. Este es un gran día. Las luces se apagan. Me aferro a mi asiento.

Martin, el personaje de Elijah Wood, no da con la talla de sus co-protagonistas.

Veo al joven matemático Martin (Elijah Wood), llegar a Oxford con el deseo de conocer al gran profesor Arthur Seldom (John Hurt) y esperar que sea este quien lo guíe en su tesis. Martin se aloja en casa de la anciana señora Eagleton (Anna Massey) quien casi postrada es atendida por su hija Beth (Julie Cox). Ambas reciben flemáticamente al norteamericano. Pero después de tener un encontrón con el arrogante Seldon y de conocer a la bella y enigmática Lorna (Leonor Watling), Martin decide volver a su natal Arizona; no obstante, la anciana Eagleton yace muerta en su hogar. Hay un asesino en la ciudad que de a poco deja claves matemáticas que despistan a la policía y que ambos matemáticos urgen por descubrir.

El professor Seldom intentará delucidar las pistas que el asesino le deja a él y a Martin.

Se ve buena la película, su fotografía va acorde al otoñal y pequeño Oxford, las actuaciones convencen, sobre todo el gran John Hurt, pero hay algo raro en el ambiente, algo ajeno a lo que se ha visto: no aparece por ningún lado el talento de de la Iglesia. El gordo está ausente de su propia película, su primera co-producción con el Reino Unido. No se le ve por ningún lado. De hecho, cualquiera podría estar tras la silla de dirección. ¿Será un mala pasada de Álex de la Iglesia? ¿O es todo por la pasta?

Le bella Lorna será arbitro en esta lucha de egos entre la inteligencia del joven Martin contra la sabiduría de Seldom.

En sí, la historia se mantiene. La música acompaña el in crescendo de la acción. Sólido John Hurt, potente la bella Watling. Pero a Elijah Wood no le viene la piel de genio matemático. No da para el papel. Todavía se le ve el ser andrógeno que es, ni siquiera un par de lentes hubiera ayudado al personaje; para que decir de la escena de sexo, es impresentable el joven Wood, más parecía un retoce entre dos jovencitas. No. Hubiese preferido ver a Paul Bettany como una versión más compuesta del Charles de Una Mente Brillante.

Otro factor negativo del film es la sobredosis de matemática para resolver los crímenes, eso es lo que al final terminará aburriendo al espectador. Si la premisa de Los Crímenes de Oxford es si podemos encontrar la verdad absoluta mediante el lenguaje universal de las matemáticas, en el caso de la película es lo que jugará a que el espectador la busque fuera de la sala de proyección.

¿Qué te pasó Álex? Una vez te vi aconsejando al espectador a que no viera tus películas. Ojalá te hubiera echo caso.

 

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