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Posts Tagged ‘Billy Crudup’

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El asunto del cine con los delincuentes y su popular glorificación, viene de la tendencia, ya por los años ’30, en plena Gran Depresión, de verlos como los héroes que combatían al sistema con gracia y aventura, mientras la gran mayoría de los mortales sucumbía ante la escasez de empleos.

Es así como la “leyenda” de John Dillinger se sumaba a la de los ya conocidos Bonnie y Clyde, entre otros, buscando ser parte de un firmamento anteriormente ocupado por los asaltantes de trenes del medio oeste norteamericano. Entonces, el público los idolatró elevándolos a lo más alto de la cultura popular.

Cintas sobre Dillinger hay al menos una decena, y en esta oportunidad es Michael Mann quien se esmera en retratar la vida y obra de este peculiar hampón.

Dado a las cintas bibliográficas (o biopics) como cadente The last of the Mohicans (1992) o la increíble Ali (2001), donde este realizador emplea por vez primera el recurso del vídeo digital como una forma de situar al espectador como un testigo privilegiado de aquello que ocurre frente a cámara, con Enemigos Públicos va más allá por el sólo hecho de situarnos en una temporalidad tan lejana para nosotros, pero no obstante tan cercana por el tema bursátil.

Durante el desempeño de la historia vemos los primeros pasos en grande del nuevo criminal y cómo desde ya se perfilaba como el líder de una banda peligrosa pero efectiva. Intenta Mann el explotar no tanto el carisma de Dillinger, sino su particular intrsopección de ver el mundo, siendo el tema más importante el de las lealtades.

Sin embargo y debido al título de la película, o al sólo hecho de que en uno de los afiches oficiales se muestre a Christian Bale tan importante como Depp (en términos de personajes y protagonismos) es que el público vaya a esperar algo más de el trabajo del actor galés. Sin embargo, una vez reconocido el error de promoción, es que nos damos cuenta que el título del film bien pudo haber sido singular, porque de la inmensa banda de enemigos públicos, sólo podemos recordar claramente a uno de ellos (“Red” Hamilton, interpretado por Jason Clarke); ni siquiera de su novia Billie Frechette (Marion Cotillard).

Por otro lado, su antagonista, el agente del buró de investigaciones (que más tarde sería conocido como el FBI) Melvin Purvis (Christian Bale)no logra la importancia de ser la única persona que con su metodología científica, lograra atrapar, junto a sus colaboradores, al más buscado de la época.

Enemigos Públicos es en sí la vida de uno sólo: John Dillinger. Los demás son sólo datos anexos al periplo de este eximio maleante de la Gran Depresión, una vida llevada a la pantalla grande que si no hubiese contado con la sobria interpretación de Depp, hubiese pasado sin penas ni glorias por el estrellato de las películas de grangsters y criminales de época.

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Por fin llega a nuestras salas la versión fílmica de la novela gráfica de Alan Moore Watchmen, dirigida por Zack Snyder, el mismo realizador que nos deleito con su visión de 300, otra novela gráfica firmada por Frank Miller. Y desde la antigua esparta, Snyder nos sitúa en un paralelo 1985, donde todavía Richard Nixon gobierna los EE.UU., donde Vietnam no fue una batalla perdida y donde las relaciones con la U.R.S.S.  son como nunca tan tensa. Y en la mitad de toda esta vorágine, se nos presenta no al aguerrido Leónidas II, sino a un grupo de vigilantes conocidos como los Watchmen, hombres y mujeres sin súper poderes más que las ansias de hacer lo correcto.

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Estos héroes enmascarados son el fruto de un grupo de ciudadanos decididos a llegar donde la justicia no alcanza, quienes fundan esta hermandad allá por la década de los ’30, liderados por El Comediante (Jeffrey Dean Morgan), un personaje tan sórdido como sagaz. No obstante, estos muchachos, conforme van pasando los años, comienzan a verse perseguidos por sus propias contradicciones morales y la vejez. Unos son muertos, otros confinados en sanatorios, otros casados con familia, y otros tan sólo pasados al retiro.

Es así como en los ’70 un nuevo grupo de vigilantes, liderados por Adrian Veidt, más conocido como Ozymandias (Matthew Goode), el hombre más inteligente del mundo. A ellos se le suma el doctor Jon Osterman (Billy Crudup), el único superhéroe, quien luego de un accidente se convierte en lo que el gobierno de Nixon llamaría Dr. Manhattan, un ser cuyo ilimitado poder comprende, entre otras cosas, el transformar y entender la materia.

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Pero estos nuevos Watchmen, al ser tan humanos como sus predecesores, también son presa fácil de las interogantes morales, del bien y el mal y su infinito abismo de ambiguedades. Héroes o villanos. Dioses o tan sólo humanos. Hombres y mujeres que, a pesar de todo el poder que puedan llegar a tener, sentirán miedo y frustraciones como el segundo Bhúo NocturnoDan Dreiberg (Patrick Wilson); que se sentirán atormentados por su pasado y la imposibilidad de un amor no correspondido, como Espectro de Seda II Laurie Jupiter (Malin Akerman); perseguidos por la locura patente a la vez que se es aborrecido por los propios pares, tal como Rorschach (Jackie Earle Haley); o simplemente por desentenderse de todos por la sola comprención de la nada, como Jon.

Watchmen funciona a distintos niveles y la diferencia que posee con 300 es que aquí como espectador te ves forzado a cuestionarte la viabilidad, e inclusive la decencia de las acciones de los personajes, así como trabaja en forma de alegoría a la corrupción de los gobiernos, los tratos indecorosos con las multinacionales, las atrocidades de la guerra, y así suma y sigue.

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Ahora bien, si nos sorprendimos con la exactitud de 300, también lo haremos con la cadencia de Watchmen, ya que como bien sabemos, lo que logra Snyder es otorgarle esa dimensionalidad a la novela gráfica, colmarla de vida por sí sola, darles alma a sus personajes al regalarles la voz, todo para complementar este limbo entre narrativa y cartoon. Pero es algo que no le hace bien al cine en lo referente a originalidad. A este respecto, Snyder está haciendo prácticamente lo que Georges Méliès ya hizo en 1902 con su teatro filmado, es decir, está calcando una realidad, un texto, para plasmarlo en otro soporte.

Quizás es una moda que pasará como así lo hicieron las acrobacias y el fogueo de Matrix, pero lo cierto es que ya otra adaptación de este tipo, podría llegar a aburrir. No nos olvidemos que la novela gráfica funciona gracias a las narraciones omnicientes de sus variados caracteres, todos los cuales nos narran sus propias realidades que son conjugadas por el autor hacia el climax: algo muy difícil de lograr en el celuloide.

Por el momento sólo nos queda disfrutar de lo que Watchmen nos tiene que ofrecer, total nadie nos está vigilando.

P.D.: Ojo con las “apariciones” de celebridades como Warhol, Capote, Kennedy, Bowie, Jagger, Lee Iacocca, Nixon, Kissinger, entre otros.

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