Convengamos de un principio que el criticar nunca ha sido bien valorado (excepto en círculos tan pequeños como cerrados en los que los doctos comentaristas se vanaglorian los unos a los otros por su vasto saber) ya que a nadie, repito, a nadie le es agradable el que su opinión se vea sesgada por aquel que sabe -o dice- saber más.
Desde ya contamos nosotros críticos con un punto en contra, valga decir, el ego y la suceptibilidad del respetable.
Pero antes de emitir juicio alguno (o criticar), convengamos qué cresta es el criticar.
Primero, nos dice la RAE, el criticar es el acto de juzgar basándose en la ciencia o “en las reglas del arte”. Entonces, de principio somos jueces deliberadores de lo que es válido o exquisito.
Después nuestros amigos españoles, guardianes de la lengua castellana, nos aseguran de es el “censurar, notar, vtuperar las acciones o conductas de alguien”. Entonces, en segunda instancia somos censores de lo que es preciso degustar. De lo que es y no es, en pocas palabras, estético, o más extremista, moral.
Sin “ir más allá”, los antiguos griegos utilizaban el verbo krinein para denotar aquello que querían separar, juzgar o decidir.
No obstante, quienes escribimos en este sitio (cinematografia.cl) o, mejor dicho, quienes disfrutamos de ir al cine gratis, a funciones privadas de prensa para luego llegar a casa, al trabajo o al cyber, a escribir nuestro juicio de lo que acabamos de visionar; nosotros, me pregunto, ¿sabemos criticar?
En lo personal, cuando se me ofreció esta oportunidad entre un millón, no lo sabía. Sólo, basándome en mis estudios previos de cine, he podido salvar el día. Luego, mi conciencia no me dejó tranquilo hasta que encontré un trabajo titulado justamente “La recepción cinematográfica: el arte de la crítica”, de Lucía Solar Frasquet quien se basó en el trabajo de David Bordwell y un poco del de Warren Buckland.
Gracias a ese trabajo he aprendido de las cuatro funciones de la crítica cinematográfica, de sus cuatro componentes, y del cómo evaluar un film.
Pero continuo con el sinsabor que te deja una crítica, del por qué se habla de tal o cualcosa y se dejan fuera otras a tu consideración más importantes.
Tiro la incognita. Iniciémos un debate.
¿Sería bueno el aplicarse y encerrarse en manuscritos o hacer una crítica lo más visceral posible?

Te felicito amigo por este blog,lo encontre muy interesante,ademas nos ayuda a entender bien y a compartir nuetros opiniones y criicas,muy buen sitio y lo voy a recomendar a todos.
Sigue adelante.
Pascal El Khoury.
No se critica por el solo hecho del afan de crítica. Los grandes opinadores, sí lo hacen, pero terminan contradiciendo sus propios pensamientos.
Se critica con la idea de mejorar o corregir situaciones, pero siempre con la idea de vertir una opinión, aunque no sea la única. Cada persona tiene su verdad.
He dicho en varias oportunidades y en otras páginas, sin recibir respuestas, ( crítica ) que así como la actriz Jennifer Connelly trabajó en “Diamantes de sangre” denunciando el contrabando perverso de diamantes desde el continente Africano para que lucieran sus figuras las damas Europeas, tambien podría hacerlo tratando el tema de los problemas de la existencia de agua dulce, en el mundo. Pensando que hay millones de personas que no tienen acceso a ella.
Puedo escribir páginas y más páginas sobre ese tema.
Pienso en esta actriz porque he visto un video de ella, tratando el agua contaminada.
Muchas gracias. Obtendré respuestas?….sin afán de crítica.